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Si te
acercas a estas páginas, no te va a gustar lo
que te diga.
Si no
estás verdaderamente empeñado/a en opositar,
retírate , porque esto no es para ti; pero si
no es así, léelo bien porque te hablo desde la
experiencia de más de 20 años en este oficio.
Para
simplificar aquí tienes una fórmula
quasi-definitoria de la oposición:
Oposición = P+S
P =F.C.T+MT.ES.P
S= depende de o.i
(cp,t.t.,e,t,t.c.)
Siendo: P = preparación
S = suerte
Para el resto de siglas pon a prueba tu sentido
común, tu intuición o tu experiencia:
De
cualquier modo, sea cual sea el resultado,
NUNCA una oposición, conseguirá evaluar
fielmente en el tiempo señalado para
examen y con las pruebas actualmente
vigentes,
- tu verdadera capacidad física,
intelectual, lógico- matemática,
viñética, espacial, musical,
lingüística
- tu nivel de cualificación
profesional
- tu madurez humana
Sólo
demuestras, si la sacas, que has
conseguido convencer en las diferentes
pruebas, en esos días y lugares
concretos; a la mayoría de los
componentes de un tribunal.
Los
que realmente pondrán cada día a prueba
tu competencia serán los alumnos;
verdaderos, variopintos y múltiples
tribunales de tus aulas - a los que
también debes convencer, que no vencer.
("vale más la fuerza de la razón
que la razón de la fuerza" decía
Unamuno).
Piensa
si eres capaz de aceptar el reto de tu
futuro con audacia a pesar de las
variables incontrolables, "Fortuna
audaces iuvat" decía Quintiliano.
Y
al final del camino si tienes la plaza o
la interinidad, enhorabuena y si no,
aprovecha la ocasión de la decepción
posible o quizás de la impotencia, para
seguir acrisolándote sin tirar la toalla,
porque en caso contrario sigues sin
entender las premisas de esta oposición,
que no es de los más duros sistemas de
acceso al mundo laboral pero sí uno de
los más rentables a largo plazo en
calidad de vida.
¡
Bienvenido al mundo real !
J. Luis Gaite
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